sábado, 27 de noviembre de 2010

La reforma al Código Nacional de Policía puede ser estéril, pues no tiene nada nuevo.

La reforma al Código Nacional de Policía puede ser estéril, pues no tiene nada nuevo.

Luego que el presidente Juan Manuel Santos anunciara el lanzamiento de la política de seguridad urbana, El ministro del Interior y Justicia, Germán Vargas Lleras presentó ante el Congreso, el proyecto de ley que actualiza y modifica el Código Nacional de Policía, que servirá según el gobierno de estandarte para atacar los crecientes índices de inseguridad y delincuencia que se han venido presentando en los últimos meses en las principales ciudades colombianas.
Un nuevo código nacional de policía puede dar una respuesta directa en la labor de acabar las condiciones de perturbación a la convivencia pacifica de la comunidad producida por: la violencia intrafamiliar, conflictos de pandillas juveniles, el abuso con el ruido, la emisión de gases tóxicos, el uso de zonas publicas como andenes para parqueo vehicular, la deficiencia en la prestación de servicios públicos, la quema de basuras, la disposición irregular de aguas servidas.
Analizando detalladamente los 139 artículos que componen el proyecto de ley encontramos que las modificaciones y actualizaciones nada nuevo ofrecen, puesto que los códigos de policía actuales de ciudades como Cartagena a pesar de contener la normatividad requerida para atender la diversidad de problemas ciudadanos y cada uno de los procedimientos a seguir para su atención oportuna no es aplicada por las autoridades de policía por desconocimiento del manual de convivencia ciudadana y la fatiga institucional que muestran algunos miembros de la policía de Cartagena.
El proyecto de ley que modifica y actualiza al código nacional de policía merece ser enriquecido para beneficio de la sociedad colombiana, recopilando estrategias contextualizadas tendientes a educar, advertir y sancionar policivamente a los ciudadanos que persistan en conducta negativas, pero que también se preocupe por la reeducación ciudadana y la reconstrucción de la familia, de igual forma es procedente revestir de mayor autoridad a los Inspectores de Policía y los Corregidores para que mejoren su gestión en coordinación con la Policía Nacional.
Hoy en muchas ciudades del país, uno de los problemas que mas afecta la convivencia pacifica es el abuso de ciudadanos con altos niveles de volumen en sus equipos de sonido, situación que tiene hasta la coronilla a los policías, sin embargo el proyecto de ley en estudio no contempla el Control a los infractores por el abuso del ruido en las comunidades, para lo que proponemos: 1. Anotación en un libro en los CAIS de Policía y en las Inspecciones de Policía donde se consignen los nombres y direcciones de las personas denunciadas o cogidas infraganti. 2. A estas personas se les entregaría un comparendo por la policía para que se presente el día siguiente hábil a una audiencia pública en el CAI o la respectiva inspección de policía del área de su jurisdicción, donde como acciones pedagógicas se le conmine al Querellado a suspender sus acciones en contra de sus vecinos y a recibir un curso de Relaciones Humanas y vida en comunidad. 3. luego si reincide deberá recibir las sanciones más drásticas contempladas en la ley.

Consideramos conveniente que el Gobierno Nacional y el Congreso de la República promuevan la participación ciudadana en el estudio del proyecto de ley de modificación y actualización del Código Nacional de Policía a través de la convocatoria a las organizaciones comunitarias y ciudadanía en general. De lo contrario la ley que se apruebe podría engrosar la abultada lista de saludos a la Bandera.
Email: coequipo@gmail.com

domingo, 5 de septiembre de 2010

En Cartagena: la Policía no puede tirar la toalla.

En Cartagena: la Policía no puede tirar la toalla.
Por: Bernardo Romero Parra
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P.U. Comunicación Social Periodismo.
Diplomado en Gestión de la Participación Ciudadana
Universidad Nacional del Litoral Argentina.
Al solicitarle explicación al Comandante de un CAI de la Policía en Cartagena, del porque la pasividad de algunos patrulleros bajo su mando, quienes no atendieron las llamadas de la comunidad denunciando a un vecino que perturbaba la tranquilidad ajena con el alto volumen de su “equipo de sonido” compuesto de cuatro cajas, con parlantes de 15”, este respondió lo siguiente. –Mire una persona en su casa puede hacer lo que le de la gana y la policía no puede hacer nada.- también pregunto que si eran cartageneros, por lo que no debían ser intolerantes ante los festejos desmedidos del vecino, porque eso es parte de esta cultura-.

Un ciudadano denuncio que: “En la villa Olímpica, están desmantelando los escenarios deportivos como las instalaciones de la piscina, donde enfrente hay un CAI de Policía, pero los patrulleros no hacen nada esperando que la gente vaya a poner el denuncio de los robos”; al otro lado de la acera diagonal a un CAI (a menos de 10 metros de distancia) permanece un vehículo parqueado por mas de doce (12) horas en pleno espacio publico poniendo en riesgo la vida de los peatones, y los policías dicen que no pueden hacer nada, pues no es función de ellos; en diferentes sectores la comunidad se queja de la no captura por parte de la policía de sujetos que son cogidos infraganti en la comisión de un delito, los patrulleros aducen que lo han capturado varias veces y los jueces lo ponen en libertad; un rumor conocido en sectores populares es que algunos policías, no atienden los llamados en el caso de las riñas de pandillas diciendo.- déjenlos que se maten, que después vamos a recoger los muertos.-

Los hechos narrados anteriormente evidencian la falta de disposición de algunos miembros de la policía metropolitana de Cartagena para actuar ante factores que alteren la tranquilidad y convivencia pacifica que como ciudadanos tenemos el derecho a gozar, incumpliendo sus deberes como servidores de una institución publica que tiene como fin primordial el mantenimiento de las condiciones necesarias para el ejercicio de los derechos y libertades públicas, y para asegurar que los habitantes de Colombia convivan en paz, según el articulo 218 de la Constitución Nacional. Esta situación reclama urgentemente la intervención de las autoridades civiles y de los altos mandos de la misma institución policial, para comprobar el número de sus integrantes que tienen ese comportamiento, con el fin de aplicar las estrategias que permitan recobrar la mística del buen policía que inspira en la comunidad respeto, confianza y seguridad.


De acuerdo a las condiciones de violencia, criminalidad y perturbación de la tranquilidad que vive Cartagena, se necesita un policía profesional en seguridad, que actué oficiosamente, tenga sentido de pertenencia por su institución y la ciudad donde labora, con amplia instrucción en relaciones humanas y gestión social que facilite el acompañamiento de proyectos sociales con las organizaciones comunitarias como las Juntas de acción Comunal que den respuestas a problemas colectivos y permitan el cambio de aptitud de la población de complicidad ante el delito por el de respeto y colaboración con las autoridades, los cuales conformarían comandos cívico-policiales de gestión social.

Con la puesta en práctica de esta clase de proyectos se podrían intervenir comunidades que hoy en Cartagena están bajo el control de la delincuencia común y organizada, donde los habitantes viven expuestos a toda clase de vejámenes y los ciudadanos de otros sectores no los pueden transitar libremente por el riesgo de sufrir algún ataque. De lo contrario la delincuencia avanzaría dominando mas población y territorio o los vecinos al sentirse desamparados por las autoridades y cansados de padecer esta situación podrían intentar tomar la justicia por sus propias manos, como se anuncio en carteles en el barrio La candelaria; lo que desafortunadamente acrecentaría el conflicto.

lunes, 23 de agosto de 2010

Crónica: El Ruido agente perturbador de la convivencia ciudadana en Cartagena.

  • Crónica: El Ruido agente perturbador de la convivencia ciudadana en Cartagena.
    Por: Bernardo Romero Parra
  • P.U. Comunicación Social Periodismo.

    La Identificación del Problema.
    La falta de cultura ciudadana es una de las circunstancias que agrava los diferentes problemas sociales que padece la comunidad cartagenera en áreas como: el medio ambiente, la movilidad automotriz o peatonal, la seguridad y la convivencia ciudadana. Son varios los proyectos que la administración distrital ejecuta con el fin de mejorar los niveles del comportamiento ciudadano, pero resultan insuficientes ante el grado de desconocimiento de un numeroso porcentaje de la población de mínimas normas de urbanidad, civismo y respeto de los deberes y derechos que debe observar una persona para vivir en comunidad.

    Si damos un vistazo a nuestro alrededor encontraremos por doquier los desechos sólidos, plásticos u orgánicos, que se amontonan en los caños y canales de aguas servidas y pluviales como los de Olaya Herrera, inclusive hasta el mar Caribe recibe basura que después la naturaleza en su sabiduría devuelve, esparciéndola en playas como la de Marbella, los residuos son arrojados tanto de los buses y busetas de transporte público como de lujosos automóviles ultimo modelo. Hay algo que se esta volviendo normal en Cartagena y es percibir el olor a orín, compartido con la hediondez fecal humana o animal en cualquier sitio del centro histórico, algunas comunidades de sectores como San Francisco o Santa Rita también están acostumbradas a esos olores al desbordarse el alcantarillado y no lo diferencian de otros aromas como tampoco los vecinos de Crespo, Siete de Agosto y del mismo San Pacho sienten el ruido cuando llegan los aviones al aeropuerto Rafael Núñez. En las calles de los barrios o en avenidas principales como la Pedro de Heredia los conductores de vehículos públicos o particulares se parquean en los andenes, poniendo en riesgo la vida de las peatones que obligan a tirarse a la vía.

    Recorriendo un domingo en la tarde varios sectores aledaños a las estribaciones del Cerro de la Popa en Cartagena, encontramos en un tramo de cada tres o cuatro casas había un aparato de sonido a todo timbal y a su alrededor un grupo pequeño de personas que departían en una lucha por imponer sus ritmos musicales; en esas calles lo que se percibía era un escándalo infernal. En los buses urbanos los “sparring” y el chofer garrote en mano mandan a bajar o a “coger taxi” a los ciudadanos que les piden el favor de bajar el volumen del pasacintas. En las urbanizaciones cerradas, los propietarios e inquilinos llaman a la policía por los excesos de volumen en los aparatos de sonido, mientras en sectores residenciales de estrato cinco y seis; como Manga y Bocagrande se denuncia el mal uso de los sofisticados equipos de sonido en los vehículos de los hijos de papi y mami, los cuales parquean cerca de las residencias, en otros barrios hasta grupos religiosos han sido tutelados por escándalos sonoros. En la mayoría de los barrios populares de Cartagena cualquier día un vecino decide prender su “equipo de sonido” compuestos de cuatro cajas, con parlantes de 15”, especialmente los fines de semana, en parrandas interminables teniendo como excusa la celebración del cumpleaños hasta de las mascotas.

    Policías con Desesperanza Adquirida.

    En referencia al abuso con altos niveles de sonido en establecimientos públicos o en residencias familiares en Cartagena, la ciudadanía acude a las autoridades de policía llamando a los números telefónicos 112 o 123, donde se recibe la queja y se divulga por radio para que las patrullas de la respectiva jurisdicción atiendan el caso, estas recogen los datos se desplazan hacia el lugar le piden a la persona protagonista del escándalo por ruido que le baje el volumen al equipo y se marchan a continuar con sus labores, quedando la comunidad otra vez a merced del dueño del aparato de sonido quien vuelve a subir el volumen y lo apaga a la hora que le de su gana; sin tener en cuenta los derechos de sus vecinos a la tranquilidad, intimidad, al descanso y en general a vivir en paz.

    Al consultarle a varios miembros de la policía entre patrulleros y sub intendentes del porque no son mas exigentes con los actores de los abusos con los altos niveles de sonido, estos responden que lo único que pueden hacer es solicitarle a los ruidosos que bajen el volumen, pero que si están en propiedad privada mas nada pueden hacer. –Mire una persona en su casa puede hacer lo que le de la gana y la policía no puede hacer nada.- nos afirmo un Sub Intendente de la Policía Metropolitana de Cartagena comandante de un CAI, también nos pregunto que si éramos cartageneros, dándonos a entender que si somos de esta ciudad deberíamos estar acostumbrados a los excesos en materia de sonido, por lo que no debíamos ser intolerantes ante los festejos desmedidos de los vecinos, porque eso es parte de esta cultura.- Mi hermano Usted lo que tiene es que acostumbrarse.-acoto otro Sub Intendente. La desesperanza adquirida de esos miembros de la Policía Metropolitana de Cartagena ante los abusadores con el ruido, nos llevo a comprender la magnitud de ese problema que acrecienta otros conflictos sociales como la inseguridad ciudadana y la violencia intrafamiliar, por lo que debe ser prioritario para la sociedad cartagenera la búsqueda de alternativas para dar solución a esta problematica, ya que los ciudadanos de bien se encuentran ante estas circunstancias desamparados por las autoridades de policía.

    El Manual de Normas de Conductas y Convivencia Ciudadana del Distrito de Cartagena.

    La actitud displicente, resignada y de fatiga demostrada por los policías que entrevistamos sobre el caso del abuso con los altos niveles de sonido es una situación de la realidad en la ciudad de Cartagena, que reclama urgentemente la intervención de las autoridades civiles y de la misma institución policial, porque lo mas posible es que ese comportamiento sea compartido por un mayor numero de integrantes de la Policía Metropolitana de Cartagena, lo que evidenciaría la existencia de la falta de disposición de los agentes para actuar ante factores que alteren la tranquilidad y convivencia pacifica que como cartageneros tenemos el derecho a gozar.
    Desconocen los integrantes de la Policía Metropolitana de Cartagena que así actúan, la vigencia del Manual de Normas de Conductas y Convivencia Ciudadana del Distrito de Cartagena aprobado por el Concejo de esta ciudad mediante el acuerdo 024 de 2004 y modificado por los acuerdos: 036 y 039 de 2006, 005 de 2007, 01 de 2008 y 008 de 2009, sobre él Alfredo Díaz Ramírez, presidente actual del Concejo afirma .- Su objeto es establecer de una forma clara y concisa las normas de comportamiento social y de convivencia ciudadana, de igual forma los procedimientos jurídicos y administrativos para todos los actos públicos que se realicen en esta ciudad, y agrega.- En este documento se fomenta la convivencia entre ciudadanos, la aceptación y el respeto por los derechos humanos de todos y todas, con el fin de tener una mejor calidad de vida, fortaleciendo la familia como núcleo fundamental de la sociedad.

    Precisamente en el Manual de Normas de Conductas y Convivencia Ciudadana del Distrito de Cartagena, en su artículo 48, dice, sic- Con el propósito de lograr la armonía de Convivencia Ciudadana del Distrito de Cartagena de Indias se hace necesario destacar el respeto de las actividades normales de las personas, tanto en el espacio público como en el privado. De donde se desprende la observancia de los siguientes comportamientos que garanticen la tranquilidad de los ciudadanos: Inciso 4.Sic-Toda persona debe respetar en las reuniones, fiestas, ceremonias y actos religiosos, los niveles admisibles de ruido en los horarios, permitidos y evitar cualquiera otra actividad que perturbe la tranquilidad del lugar. En todo caso, deberá informar con anterioridad a los vecinos que puedan verse afectados.

    En el artículo 200, se le entrega funciones a los comandantes de estación así: Les compete a los comandantes de estación, prevenir y desarrollar estrategias conducentes a prevenir y subsanar, los comportamientos de las personas contrarios a la Convivencia Ciudadana, el orden publico, la salubridad y seguridad de los habitantes de todo el territorio de su jurisdicción en el Distrito de Cartagena de Indias. Parágrafo Primero: También es responsabilidad de los comandantes de estación, velar por la preservación y libre acceso de los habitantes del Distrito de Cartagena de Indias, al espacio publico y al cuidado del mismo; además, preservar y custodiar los monumentos del Patrimonio histórico de la ciudad. Parágrafo Segundo: Podrán además, impartir ordenes de policía con sujeción a lo estipulado en el Código Nacional de Policía.
    El artículo 207, dice.- Se entienden como medidas correctivas para efectos del presente código, todas aquellas herramientas y mecanismos necesarios con las que cuentan las autoridades de policía Distritales, para resolver los conflictos que surjan entre particulares, con el objeto de conservar el orden y la convivencia ciudadana, que además se encuentran establecidas en la presente norma. Parágrafo: Para tales fines, se aplicaran además de las establecidas en el Código Nacional de Policía, las siguientes:
    1 Amonestación en público y compromiso de cumplir reglas de convivencia.
    2. Expulsion de sitio público o abierto al público y compromiso de cumplir las reglas de convivencia ciudadana.
    3. Trabajo en obra de interés publico, de carácter ecológico, de pedagogía ciudadana o asistencia humanitaria y compromiso de cumplir las reglas de convivencia ciudadana.

    ¿Porque no hay resultados ante la perturbación de la tranquilidad ciudadana?

    Los anteriores artículos del Manual de Normas de Conductas y Convivencia Ciudadana del Distrito de Cartagena nos demuestran que si hay herramientas para aplicar en la solución de la problemática de abuso con altos niveles de sonido en los sectores residencial o comercial y que es deber de las autoridades usarlas adecuadamente y verificar su cumplimiento, por lo que se hace necesario el estudio del contenido del manual entre las autoridades de Policía y las autoridades civiles como: la Secretaria del Interior y Convivencia Ciudadana del Distrito, La Directora del EPA, Distriseguridad, los Alcaldes Locales y los Inspectores de Policía para que ese instrumento de civilidad deje de ser un compendio de letra muerta y se convierta en una guía practica que facilite el mejoramiento de comportamiento cívico de la población cartagenera. Luego la socialización del Manual de Convivencia de Cartagena debe llegar a las fuerzas vivas de la ciudad en cada uno de los estratos sociales desde los Clubes Sociales hasta las Juntas de Acción Comunal y ciudadanía en general, inclusive los medios de comunicación deberían recibir una capacitación especial para que desde las emisoras, programas de televisión o los periódicos se conozca las normas que debe observar una persona para vivir bien respetando los derechos de los demás.

    Reconocida la ausencia de formación ciudadana en la población corresponde a las autoridades asumir su responsabilidad de ejercer las funciones otorgadas por la Constitución, Leyes y Acuerdos Distritales para la aplicación del Manual de Normas de Conductas y Convivencia Ciudadana del Distrito de Cartagena, es aquí donde surge la importancia de la acción de la policía, la cual puede con la investidura y poder que le da el estado realizar labores preventivas y hasta pedagógicas con la población desadaptada, en ese sentido los miembros de la policía actuarían como gestores sociales para la convivencia ciudadana aunando esfuerzos con organizaciones sociales como las juntas de acción comunal y asociaciones de vecinos para la realización de actividades de intervención en las comunidades para disminuir los niveles de ruido como: Control a los infractores por el abuso del ruido en las comunidades, con anotación en un libro en los CAIS de Policía y en las Inspecciones de Policía donde se consignen los nombres y direcciones de las personas denunciadas con el fin de llevar un control estadístico que permita realizar acciones de vigilancia, monitoreo y educación comunitaria. A estas personas se les entregaría un comparendo por la policía para que se presente el día siguiente hábil a una audiencia pública en el CAI o la respectiva inspección de policía del área de su jurisdicción, donde como acciones pedagógicas se le conmine al Querellado a suspender sus acciones en contra de sus vecinos y a recibir un curso de Relaciones Humanas y vida en comunidad, luego si reincide deberá recibir las sanciones mas drásticas que contemple el manual de convivencia, esta propuesta requiere lógicamente la creación por parte de la Policía Metropolitana de Cartagena de grupos especiales de policía como gestores sociales de convivencia ciudadana, la coordinación con las entidades distritales y la participación de la comunidad.

lunes, 26 de julio de 2010

Dejar hacer, dejar pasar y luego criticar.

Dejar hacer, dejar pasar y luego criticar.
Por: Bernardo Romero Parra.
P.U. Comunicación Social Periodismo.

“Dejar hacer, dejar pasar" es una frase del Francés Jean-Claude Marie Vicent de Gournay que se refería a la teoría en economía que plantea reducir drásticamente la influencia de los gobiernos empezando por abstenerse de participar en la economía, esa expresión también ha sido adoptada por los filósofos, sicólogos, sociólogos y demás investigadores del comportamiento humano atribuyéndola a la situación donde el individuo asaltado por las dudas e incapacidades no encuentra el camino que lo lleve a tomar decisiones con la seguridad de ser correctas, en ese momento es aconsejable hacer una pausa dejando que otros tengan la iniciativa para la resolución de determinada circunstancia.
Sin embargo a pesar de lo recomendable de esa aptitud, no podemos actuar permanentemente dejando hacer, dejando pasar las cosas, porque indefectiblemente nos convertimos en seres indiferentes, abstencionistas que abusamos de la caridad y buena fe de los demás haciendo que otros asuman las responsabilidades que nos corresponden. Si bien es cierto que los seres humanos contamos con la dimensión de ser social que facilita la convivencia y apoyo mutuo entre las personas, como complemento a las carencias que poseemos, no podemos desconocer que tampoco podemos convertirnos en una carga para la sociedad.
Según nuestro concepto la comunidad modelo esta conformada por un grupo de personas conscientes de pertenecer a una unidad social en la cual todos actúan compartiendo características comunes para alcanzar mejores niveles de vida individual y colectiva; significa la disposición de sus integrantes a compartir cualidades para superar las necesidades. Cuando pertenecemos a una organización social como la familia, surgen en la vida cotidiana aquellas maneras de comportarse que afectan la armonía de la convivencia, produciendo que busquemos el goce de beneficios con el menor esfuerzo posible por ejemplo: el egoísmo. Individualismo, comodismo, oportunismo, inmovilismo y toda clase de adjetivos que denotan deficiencias morales en las personas, las cuales le impiden aportar positivamente a los objetivos colectivos de alcanzar mayores niveles de desarrollo humano, por lo que el corregir esa clase de conductas es un reto para la persona que tiene voluntad de avanzar en la escala de la superación humana.
En el ejercicio de la meditación que debemos practicar constantemente, es bueno revisar si estamos Dejando Pasar, Dejando Hacer no como una estrategia de soslayar los problemas para luego solucionarlos como aconseja el autor Dale Carnegie, si no la parálisis o la evasión producida por el abrazo de los miedos y temores que detienen nuestra actividad o funcionamiento en cualquier proceso, ante esa manera de comportarse es preciso adoptar nuevas formas de enfrentarnos a las dificultades como:
1. Trabajar en equipo, reconociendo el liderazgo que otras personas pueden tener en determinadas ocasiones, sumándonos, realizando los aportes de que dispongamos
Para la resolución de los conflictos.
2. Actuar identificando nuestros deberes frente a la situación que se nos presente.
3. Descubrir nuestras debilidades y potencialidades.
4. Reconocer el valor al esfuerzo ajeno, expresando voces de gratitud.
5. Tener una dignidad crecida, definida como el tener una alta percepción de autorespeto y autoestima.
En toda ocasión es conveniente reflexionar antes de actuar, como requisito previo para participar, lo que no podemos es acostumbrarnos a Dejar Pasar, Dejar Hacer y luego, si lo resultados no son los esperados; criticar y si son buenos callar.

sábado, 17 de julio de 2010

Acres de Diamantes en Cartagena




Por: Bernardo Romero Parra
P.U. Comunicación Social Periodismo

En el libro Acres de Diamantes de Russell H. Conwell Se cuenta la historia de Ali Hafed un anciano Persa que vivía en las proximidades del Indus. Tenía dinero, era rico y estaba satisfecho. Satisfecho por que era rico y rico porque estaba satisfecho. Poseía un gran territorio agrícola. Tenía huertas, campos de cereales, y jardines Tenía dinero, era rico y estaba satisfecho. Satisfecho por que era rico y rico porque estaba satisfecho.
Un día, el viejo agricultor persa recibió la visita de un anciano sacerdote budista, un sabio de Oriente que le hablo de la creación del mundo, llegando al tema de los orígenes de los diamantes, los cuales definía como “gotas de luz solar, congelada”, gemas de inmenso valor económico, El viejo sacerdote dijo a Ali Hafed que si él poseía un diamante tan grande como una pulgada, él podría comprar el condado, y que si poseía una mina de diamantes, podría asegurar a sus hijos sobre los reinos gracias a la influencia que le daría su gran riqueza. Esa noche Ali Hafed, se ilusiono con poseer diamantes. Quería encontrar diamantes para ser inmensamente rico, entonces vende todas sus propiedades para emprender un largo viaje en busca de diamantes, sin ningún éxito por lo que recorre varios países hasta gastarse todo su dinero y convertirse en un hombre andrajoso y harapiento, situación que lo lleva al suicidio. Mientras eso sucedía en el territorio agrícola que vendió Ali Hafed, su nuevo propietario encontró una piedra negra que tenía un ojo tan luminoso que reflejaba todas los matices del arco iris, luego el sacerdote budista, el mismo que había aconsejado a Ali Hafed, confirmaría que era un diamante y buscaron en el jardín y sus alrededores encontrados millares de piedras similares.

Como mensaje el autor nos señala que todos disponemos de un potencial que puede hacernos ricos y demasiado a menudo nos empeñamos en buscar tesoros exteriores que no son más que espejismos que nos distraen de lo esencial. En este pequeño gran libro, Conwell nos descubre que la auténtica grandeza consiste en hacer grandes cosas con escasos medios y en conseguir alcanzar las más elevadas metas partiendo de lo que disponemos.

He traído esta historia para reflexionar sobre algunos hechos antiguos y recientes que vienen sucediendo en Cartagena, cuando algunas personas e instituciones prefieren apreciar los valores de los foráneos y en una acción egoísta deciden desconocer nuestros propios valores, pretendiendo inclusive exiliar a quienes se destacan por poseer cualidades y atributos especiales que han construido con esfuerzo, sacrificio, dedicación y servicio a la comunidad.

Menos mal que indefectiblemente hay excepciones a la regla y todavía en Cartagena existen personas e instituciones que despojadas de cualquier inferioridad moral y en pleno ejercicio de su Cartageneidad; valoran el quehacer de sus conciudadanos, lo apoyan y estimulan sin ninguna clase de discriminación, contribuyendo de esa manera a la construcción de una sola Cartagena.

jueves, 20 de mayo de 2010

¿Que formula utilizan las autoridades para ponerle precio a una vida?




¿Que formula utilizan las autoridades para ponerle precio a una vida?
Por: Bernardo Romero Parra
P.U. Comunicación Social Periodismo.
El miércoles 21 de abril de 2010, la prensa local de Cartagena dio a conocer los hechos en que en murieron dos personas: José Isidro Rangel Avendaño fue identificado el taxista que anoche fue asesinado cuando llegaba a su casa, en el barrio La Providencia de esta ciudad. Según el coronel Hugo Casas, comandante encargado de la Policía Metropolitana de Cartagena, los hechos se dieron cuando el taxista llegaba a su residencia después de la jornada laboral y unos hombres armados, que se movilizaban en una motocicleta, intentaron atracarlo, generándose un forcejeo que terminó con el taxista baleado en varias partes del cuerpo.
En el otro caso la Policía Metropolitana de Cartagena confirmó el asesinato del hermano del ministro de Minas Energía de Colombia, Hernán Martínez, en hechos ocurridos en la noche de ayer en cercanías al municipio de Turbaco. La víctima fue identificada como Ricardo de Jesús Martínez Torres, de 64 años de edad, quien fue baleado en un sector de la carretera Troncal de Occidente, promediando las 10:30 p.m.
Él se desplazaba en su vehículo y fue atacado cuando pasaba por un puente cercano al cementerio Jardines de Paz. Se dirigía a su residencia en ese municipio.
Como reacción a estos asesinatos la Policía Metropolitana de Cartagena a través de su comandante encargado el coronel Hugo Casas, ofreció una recompensa de 50 millones de pesos para quien entregue informaciones que den con el paradero de los asesinos del hermano del ministro de minas y energía, y 5 millones de pesos a quien de informaciones para capturar a los homicidas del taxista José Isidro Rangel Avendaño.
Desde el momento en que conocimos ese ofrecimiento de recompensas surgieron los siguientes interrogantes: ¿Que forma de valorar la vida de una persona tienen las autoridades para establecer el monto de una recompensa para capturar a los responsables de un asesinato? ¿Por qué se da un precio mucho mayor por las informaciones que den con los asesinos del hermano de un ministro y porque se pone una cifra para capturar a los asesinos del taxista que equivale apenas al 10% de lo ofrecido por el caso del hermano del ministro?
Ante los anuncios anteriores, todos callamos, guardamos silencio ya que nuestra sociedad indolente acepta sin ninguna clase de denuedo estas sub-valoraciones de la vida humana, cuando por el contrario universalmente se reconocen los derechos de igualdad existente entre todos seres integrantes de la gran raza humana. He aquí otra situación que las autoridades tendrán que corregir pues nuestro régimen constitucional no admite actos discriminatorios de ninguna especie entre los ciudadanos y ciudadanas colombianas, de igual manera la sociedad civil tendrá necesariamente que asumir nuevas actitudes que evidencien el rechazo a esa clase de violaciones a los derechos humanos que ponen precio a la vida de las personas de acuerdo a sus condiciones sociales, económicas, políticas, culturales y étnicas, si no es así: ¿porque se le dio prioridad a las investigaciones para esclarecer el crimen del hermano del ministro, noticia dada a conocer en rueda de prensa por la policía de Cartagena el 17 de mayo de 2010, informando de la captura de los presuntos homicidas, mientras que los asesinatos de los demás seres humanos cartageneros como los taxistas y los dirigentes comunales Cesar Lázaro Otero y Eder Vásquez muertos en acciones de los sicarios y fleteros siguen en la total impunidad?

martes, 20 de abril de 2010

¿Cuál es el verdadero progreso?











¿Cuál es el verdadero progreso?

Por: BERNARDO ROMERO PARRA
P.U. Comunicación Social Periodismo
Dos contertulios de la plaza de la proclamación en el centro histórico de Cartagena de Indias, discutían acaloradamente: uno decía que tal personaje había progresado porque después de venir en condición de pobreza extrema a la ciudad, hoy tenia vehículo propio y residía en un lujoso apartamento en un barrio de estrato seis, mientras el otro le respondía que eso no era progreso porque el personaje cuestionado a pesar de vivir en mejores condiciones económicas seguía siendo un individuo de dudosa reputación y malas costumbres que no se detenía ante nada para conseguir su beneficio personal, al final de la tarde la discusión termino sin un ganador claro y cada quien se quedo con sus propios conceptos.


El anterior relato nos sirve de base para analizar un conflicto ético que nuestra sociedad se ha negado a dilucidar desde hace mucho tiempo ¿Cuando existe el verdadero progreso humano; cuándo hay progreso socioeconómico o material o cuando el individuo avanza en el pleno ejercicio de sus dimensiones y valores humanos en pro del bienestar colectivo, adquiriendo un grado superior de conciencia que lo lleva a conquistar el amor por la humanidad?

¿Habrá progreso solo con la adquisición de grandes sumas de dinero, la posesión y ostentación de joyas , cantidades de bienes inmuebles como vehículos, casas, apartamentos, fincas, empresas lo que se llama una gran fortuna, sin que en el corazón del individuo existan siguiera unas gotas de caridad, respeto, justicia, tolerancia, dignidad, comprensión y humildad?
¿Habrá progreso con la obtención de poder político, social y económico que pone a la disposición del ser el disfrute de todas las banalidades humanas convirtiendo a la persona en millonaria en sensaciones, pero miserable moral y espiritualmente?

¿Habrá progreso cuando el individuo por el hecho de alcanzar metas materiales, menosprecie a sus semejantes considerándolos de menos categoría? Sencillamente creo que no, que el verdadero progreso es el resultado de una serie de elementos que conjugados producen una reforma intima en la persona que le permite vivir el bienestar material que produce la intelectualidad junto al ejerció de principios y cualidades morales que facilitan el respeto y amor por el prójimo.

La sociedad debería reconocer el progreso de una persona en su actuar siempre de respeto y consideración con los demás, en la ausencia total de orgullo y egoísmo, en la sinceridad, en la discreción y humildad, en general en sus valores humanos que sumados a los avances en las condiciones materiales originan el verdadero progreso.